De Chile a Barcelona y de Barcelona al Dakar
Ha pasado mas de un mes desde la última vez que aparecí por aquí, y muchas cosas han sucedido desde entonces. Como el turrón, volví a casa por Navidad. Fueron algo más de dos semanas de reencuentros con familia y amigos, de volver a ver paisajes y calles que parecían olvidados, todo ello con una sensación extraña, quizás pensando que, ahora mismo, allí no está mi casa.
Los días en La Garriga pasaron volando y, sin darme cuenta, me enrolé en la aventura del Dakar. Volé de Barcelona a Madrid y de Madrid a Santiago. Llegué a Santiago el 2 de enero por la mañana y a primera hora de la tarde fui a Buenos Aires. Hice algunos trámites, me fui al hotel, dormí 4 horas y desperté para subir a un avión militar que me llevaría al final de la primera etapa: el Dakar había empezado.
Escribo estas líneas en Neuquén, en la Patagonia argentina, desde una sala de prensa, lleno de polvo y cansado tras una jornada agotadora. A unos 100 metros tengo una magnífica tienda de acampar esperándome para pasar la noche, a sabiendas que nos levantaremos a las 4.00 para tomar otro avión.
Es agotador, pero me siento un privilegiado por poder vivir un evento deportivo de tal magnitud. Resulta increíble ver como día tras día se levantan las carpas donde organizadores, periodistas y pilotos comemos, y toda la infraestructura relacionada con el Dakar.
Aún quedan muchas etapas, debemos cruzar a Chile para volver hacia Argentina y terminar en el mismo sitio donde todo empezó: la hermosa Buenos Aires. Los próximos días se antojan agotadores, pero apasionantes.



Killeditor dijo
Vés amb compte, que sembla que l prova és una mica perillosa...
7 Enero 2009 | 03:13 PM