Ayer al mediodía, cuando en buena parte del mundo no se hablaba de otra cosa que no fuese el terrible accidente aéreo de Barajas, en Chile saltó la alarma. Corría el rumor de que entre los pasajeros del avión siniestrado había un ciudadano chileno. En unos minutos, TVN, el canal público de televisión en Chile, entrevistaba telefónicamente a un tal Carlos Montenegro, identificado como el cónsul chileno en Madrid. Montenegro aseguró sin ningún tipo de duda que entre los muertos en la catástrofe se encontraba Juan José Soto Vargas, un ciudadano chileno que estuvo exiliado en Alemania.

Todos los medios chilenos, EFE también, se hicieron eco de las palabras del cónsul, y se dio por hecho que un compatriota estaba entre los 153 muertos. Pero el Ministerio de Asuntos Exteriores chileno reaccionó rápido y hoy se ha conocido una historia curiosísima, que tendría mucha gracias si no fuera porque estamos hablando del peor accidente aéreo en España en los últimos 25 años.

Resulta que no hay ningún fallecido chileno. Y que el cónsul de Chile en Madrid no es el tal Carlos Montenegro. Un mitómano se hizo pasar por cónsul y dio el palo a todos los medios chilenos, empezando por el canal de televisión nacional, que se tragaron la historia y la identidad del tipo.

Sin embargo, no todo es falso. Juan José Soto Vargas, el hombre que el falso cónsul dijo que murió en el accidente, existe... y es el mismo mitómano. Es decir, Juan José Soto se hizo pasar por el cónsul chileno en Madrid y anunció que él mismo había muerto en el siniestro. Surrealista, pero cierto.

Y aquí no acaba la cosa. El historial de Soto es de campeonato. Ex agente de la policía secreta de Augusto Pinochet, la temida DINA, pasó varios años escondido en Alemania, y pidió asilo en Suecia. Después se ha dedicado a pasearse por Latinoamérica suplantando la identidad de otras personas y haciendo cosas dignas de un auténtico tarado.

Como dije antes, sería una historia curiosa e incluso divertida si no hubiese elegido un escenario tan macabro como el accidente en Madrid para elaborar la última de sus paranoias. El enlace de la noticia, que no tiene desperdicio.