Ayer a las siete de la mañana partía de nuevo hacia Valparaíso, esta vez para cubrir con la cámara de vídeo las protestas del 21 de mayo, fecha conmemorativa de la batalla naval de Iquique. Partí junto a los compañeros fotógrafos de la agencia. Sabía que habría cargas policiales. Que respiraría gas lacrimógeno. Que los carros lanza agua me mojarían. Y así fue. Lo que no esperaba es que un carabinero fuera capaz de pegar con una fusta metálica a un fotógrafo. Y así fue también. La víctima de la cobarde agresión fue Víctor Salas, fotógrafo de Efe. El carabinero, montado a caballo, golpeó a Víctor con una fusta de punta metálica en la cara, hiriéndolo gravemente en su ojo derecho. Una vez más, la violencia de los 'pacos' se cebó con los que solamente hacen su trabajo. Una agresión salvaje que ha tenido una amplia repercusión en Chile y que ha generado una ola de solidaridad entre colegas periodistas y gráficos.

La actuación de carabineros en las marchas y protestas ha levantado numerosas críticas. Actúan con una violencia desmedida, reventando actos pacíficos con una dureza fuera de lo común. Esa actitud fascista y represora quedó ayer en evidencia de nuevo. Lanzaron agua con gas lacrimógeno a manifestantes que se encontraban tranquilamente en un plaza gritando consignas contra el Gobierno, sin generar altercados de ningún tipo. ¿No se puede protestar en este país? ¿Realmente son los Carabineros la institución en que más confían los chilenos, tal y como apunté en un post anterior? A mi, desde luego, no me inspiran la más mínima confianza.

La agresión a Víctor fue totalmente premeditada. Estaba tomando fotos mientras unos carabineros montados dispersaban a palos a unos manifestantes. El 'paco' lo vio, supo claramente que era fotógrafo, y cuando Víctor bajó la cámara y le dijo que vale, que ya estaba, que ya se iba, inesperadamente cayó el latigazo. Como su aún estuviéramos en la dictadura, -muchos de ellos quizás no se han enterado de que la democracia llegó a Chile- al tipo no le importó golpear vilmente a los ojos a un fotógrafo; si alguien cree que el carabinero debe estar arrepentido, se equivoca.

Dentro de media hora asistiré a un acto de protesta delante de la central de Carabineros en Santiago, en la que se exigirá una investigación y que el agresor pague por la cobarde acción. Sabemos que Carabineros tratará de limpiarse las manos, probablemente argumentará que Víctor fue herido por un proyectil lanzado por algún manifestante. Confío en que no se salgan con la suya.

La foto es de La Tercera.