Ayer asistí a una manifestación. Los que me conocen saben que no suelo prodigarme en este tipo de eventos, pero la protesta de ayer lo merecía. Resulta que, con el voto de algunos carcamales, el Tribunal Constitucional chileno prohibió pocos días atrás la distribución gratuita en los centros públicos de la llamada "píldora del día después". El requerimiento fue presentado por 36 diputados opositores y, evidentemente, de derechas, muy de derechas. La derecha chilena, que en España estaría al borde de la ultraderecha, sigue muy presente en la vida cotidiana y política de Chile, por mucho que la presidenta sea una mujer y, por más ende, socialista.
Cuatro trogloditas ultraconservadores miembros del Tribunal Constitucional creyeron oportuna la reclamación de los diputados derechistas, y así estamos. Ahora, la píldora del día después sólo podrá adquirirse pagando. De este modo, las clases humildes difícilmente podrán evitar embarazos no deseados, o tendrán que someterse a peligrosos abortos ilegales. Los ricos, en cambio, sólo tendrán que comprar la píldora en una farmacia y listo.
La manifestación de ayer se convocó para protestar contra el fallo del Tribunal Constitucional. Teniendo en cuenta el poco ímpetu y la obediencia de la sociedad chilena, la marcha no fue mal del todo. Unas 20.000 personas, según la prensa, principalmente mujeres, asistieron al acto. En un ambiente izquierdista y anticlerical, los manifestantes nos desplazamos hasta la Plaza de la Cultura, donde hubo un concierto.
La manifestación estuvo bien, pero no servirá para nada. Mientras la política de este país siga envenenada por cavernícolas retrógrados de la época de la dictadura, será muy difícil avanzar. Eso sí, de puertas afuera, pintemos Chile como el país más desarrollado de la región, el más seguro y el más estable. Cuánta hipocresía.


Las manifestaciones siempre sirven
@Barbas: cierto, pero ante un fallo del Tribunal Constitucional lo dudo. La manifestación estuvo muy bien, en el fondo fue una fiesta por la libertad, pero no será suficiente. El Gobierno ya ha anunciado que acatará la resolución, así que poco queda por hacer