En poco más de un día aterriza en Santiago mi primer invitado. Tras tropocientas horas de vuelo -hace conexión en Alemania- pisará suelo chileno el señor Ferran Martínez. Y digo 'señor' porque el calibre del personaje se lo merece. Los que lo conocen sabrán de lo que hablo.

Resumiendo, el tío ha tenido los cojones -y la pasta- para comprar un billete y plantarse en Chile de visita. Y yo, como buen huésped, tengo la misión de que lo pase en grande. Y a ello vamos.

El sábado, visita de reconocimiento a Santiago, con cata del ya clásico 'pisco sour' y comida en un buen restaurante chileno. El domingo por la mañana, -demasiado- temprano, vuelo desde Santiago a Calama, al norte del país. Una vez allí, bus hacia San Pedro de Atacama, un pequeño pueblo en el desierto más árido del mundo a más de 2.000 metros de altura. Sí, donde se correrá el Dakar el año que viene. El pueblo es chico, pero tiene los hostales y sitios para comer que todo intrépido mochilero pueda requerir.

Desde San Pedro haremos varias excursiones. El Valle de la Luna, un bañito en los géisers y, si mi magullado tobillo lo permite, incluso subiremos algún volcán en activo.

El viernes de la semana que viene volveremos a la capital por la noche, justo a tiempo para recorrer durante el fin de semana todos los garitos que podamos.

En fin, así las gastamos por aquí. Si alguien se anima, ya sabe donde estoy. Eso sí: avisen, por favor.

Foto: La imagen que podría repetirse -aunque con sin jarras XXL-. Ferran i jo en Munich, durante el Oktoberfest, compartiendo unas cervezas.